ALBRICIAS LIMINARES LUBRICADAS CON LIBACIONES
Hay una forma de entender la propiedad que no tiene nada que ver con el tedio del catastro, sino luz que amansa la balaustrada atardecida. El lujo, concepto que hoy es manejado con sin son, como quien no sabe sacarle swing al tintineo de cubos de hielo en gin-tonic desacompasado, es en realidad un pacto muy antiguo; nudo borromeo que se ató hace milenios bajo la cadencia que mecía los olivos del mar nuestro. Dicen que l@s primer@s señor@s del diner@, en cuatro por cuatro, paseando con presocráticos, sabían que el mundo estaba hecho de agua o fuego y no daban un paso sin un filósofo o matemático con la nuca tensa de tanto avizorar los cielos, como Tales de Mileto cayendo al pozo y las carcajadas de la cortesana; con objeto de que esos arquetipos excéntricos a decir del vulgo (no habiendo causa más centrada) comentaran el misterio de los aires venideros, también o especialmente de los ctónicos y sus moradores de tierra, calculando la métrica de los altares o lagares. ...